Al pensar la vieja escuela vemos que muchos modelos o formas de dar clase nunca cambiaron, las modificaciones que se le hicieron a los currículos no pudieron reflejarse en la vida institucional de forma significativa e inmediata, es mas, las fuertes resistencias a los cambios se vieron disfrazado de silencios de contenidos ante la ignorancia del docente o por la inseguridad de lo nuevo propuesto por el sistema educativo.
No queremos hacer una critica destructiva al compromiso real de los docentes sino pararnos desde una escuela nueva profundamente comprometida con los contenidos y los vínculos sociales, entendiéndose como sujetos activos de una comunidad que les pertenece y deben recrearla.
Tal ves la ambiciosa escuela de ciencias sea un titulo grande pero no menor al beneplácito de una sociedad que recurrentemente exige un mayor grado de inserción universitaria y respetuosa del medio ambiente.
Sabido esta que el calentamiento global es fruto de la actividad industrial mas el modelo despiadado del consumo irracional de los recursos naturales. Nos creemos dentro de este contexto como punto de partida para poder pensarlo e interactuar cognitivamente, la búsqueda incesante a las alternativas viables como forma de mejorar la calidad del medio ambiente y social sera el objetivo madre de la Escuela de Ciencias.

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